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LA ORACIÓN DE REPARACIÓN

 

Queridos amigos de Getsemaní, ¡el Señor os conceda su Paz!

Al comienzo de este tiempo especial del camino cuaresmal, me gustaría compartir con vosotroseste mosaico que se encuentra en nuestra Basílica: representa el beso que Judas Iscariote le dio aJesús AQUÍ en Getsemaní en aquella noche iluminada por la luna llena de Pascua.
Este gesto, el beso, la expresión del afecto y la entrega del amor… ¡está malignamentemanchado! He encontrado una historia interesante que proviene de una mística del siglopasado, que narra cómo, una vez resucitado, Jesús trae a los discípulos aquí, donde sudó sangre,y al llegar al lugar del beso de la traición, el Señor le pide a Pedro ¡que lo bese! Pedro, que lehabía negado tres veces, desplomado en el suelo estalla en llanto y sollozando y afligido le ruegaque no insista. Jesús le suplica y afirma:“Si por un beso lleno de falsedad y odio, el Hijo delHombre fue traicionado, por un beso lleno de amor y de piedad puede ser Amado”, que el tuyo seael beso que lave y borre ese dolor.
Cuando veo que el Señor no es amado, que es insultado, blasfemado o no aceptado, creo que puedoreparar eso, a mi pequeño modo, amándolo, alabándolo, acogiéndole en silencio a través de laspersonas que conozco o mediante pequeñas situaciones que ocultan su imagen. A veces veo nuestrahumanidad desfigurada y sufriente, que en el rostro de los pequeños del Evangelio todavía clamahoy: "¡Señor, ayúdanos!". Así que vuelve a mi corazón esta invitación: "Pero tú, ¡dame tu corazón...tu beso de amor!" 
Esto me da mucha fuerza y ​​creo que puede ser así para cada uno de nosotros, en lalucha diaria que nos une por un bien mayor y que entra dentro de su plan de salvación. Podemosllamar a esto una oración de reparación.

Recordémoslo en la oración común. El Señor es nuestra fuerza y nuestra única esperanza.

 Esercizi Spirituali Ignaziani 2019

 

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VIGILANTES CUM CHRISTO

APPARUIT AUTEM ILLI ANGELUS DE COELO CONFORTANS EUM

“…Yo vigilo sobre mi palabra para realizarla”

                                                                                                                                   (Jer 1, 12)

Queridos amigos de Getsemaní, ¡paz a vosotros!
Os invitamos a venir aquí con nosotros con vuestra imaginación, para poder contemplar en estos días la belleza de la naturaleza, admirar y sentir el dulce perfume del almendro en flor. Junto a toda esta maravilla del Creador os invito a mantener la firme esperanza de que la Palabra de Dios se cumple como Él prometió. De hecho, para nosotros, al estar aquí, frente a Jerusalén, es fácil pensar de inmediato en esta palabra revelada por Dios al profeta: "¿Qué ves, Jeremías?". Respondí: "Veo una rama de almendro". El Señor agregó: "Lo  has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para realizarla"(Jer 1, 11-12).
    
A veces, durante nuestro trabajo… cuidando de este jardín sagrado… hablo con Dios, en silencio y  le pregunto: “Señor… cuánto desearía que pudieras realizar tu Palabra, como tú quieras, ¡en tu imaginación! Se puede cumplir tu Promesa”. Al ver también el engaño del mal que lleva al hombre a la violencia, la injusticia y el sufrimiento, reconozco dentro de mí un celo: el deseo inminente de su regreso... Entonces pienso en su "sudor que aquí se convirtió en gotas de sangre que caen al suelo" (Lc 22, 44)… y todo mi fuego dura solo un instante y recobro de nuevo la serenidad y la fuerza cuando siempre en el diálogo interior le confío: “Señor, si este esfuerzo y este sudor nuestro sirven para devolver a un hijo perdido o alejado... Señor, estoy feliz y dispuesto a colaborar en tu plan de Salvación".

En este mes, queridos amigos, ofrecemos nuestra pequeña pero importante oración, nuestro sudor… que sea la intercesión, la reparación y la ayuda al Señor, para que todo pueda ser como un canto de la liturgia festiva de los que están en el cielo.

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«Quisiera recorrer todos los caminos del mundo llorando la Pasión de mi Señor»

(San Francisco de Asís)

Con alegría abrimos un Icono en el éter a los pies del monte de los Olivos.

Entre los Santos Lugares solo unos pocos tienen la capacidad de ofrecer un espacio para el silencio y la oración.

De entre los pocos lugares en los que detenerse, Getsemaní es único, ligado a la peculiar Memoria evangélica.

Lugar único en el mundo que habla de la agonía de Jesucristo y de su amor ardiente, que no se consume: ¡su Pasión por la humanidad!

El Eremitorio es eso. Un espacio creado por los frailes, hijos del Poverello de Asís y custodios de la Tierra Santa, exclusivamente para que, en el «aún por cumplirse» de este misterio pascual del Señor, podamos responder a su gracia, que nos invita a «estar» en su presencia, como los multiseculares olivos del Huerto sagrado.

aquí, con su ‘’, Jesús enmudece, anula la muerte, el sinsentido y toda frustración… habla de la Palabra del Padre: ¡la Vida!

No existe «Getsemaní en el mundo que no se pueda alcanzar desde el Getsemaní de Jesús». En la noche más oscura brilla la nueva Luz: ¡para siempre!

La inauguración de este sitio web significa simplemente querer compartir con todos este Icono abierto de la Pasión de Jesús para que podamos escuchar, también hoy, la voz viva del Señor que nos llama y, con solicitud, nos interpela.

 

Fray Diego Dalla Gassa,

Responsable del Eremitorio de Getsemaní