Lo antiguo y
siempre nuevo

Login Form

Cómo se vive en el Eremitorio

 

«Y son vivificados por el espíritu de la divina letra aquellos que no atribuyen al cuerpo toda la letra que saben y desean saber, sino que, con la palabra y el ejemplo, la devuelven al altísimo Señor Dios, de quien es todo bien».                                                        

(san Francisco de Asís, Admonición VII, 4)

 

El Eremitorio de Getsemaní ofrece la posibilidad de orar en soledad siguiendo el ejemplo de Jesús que, en la noche de Getsemaní, AQUÍ vino a recogerse en soledad en diálogo personal con el Padre.

En esta comprensión del Lugar («com-prendere»= tomar dentro, consigo) invitamos a todos los peregrinos al delicado respeto de dejarse tomar de la mano por el Señor que nos habla hoy. Por ello, se intuye que el Eremitorio de Getsemaní se realizó exclusivamente para la oración y no es ni una meta turística ni un albergue para visitar Tierra Santa.

El Eremitorio acoge a todos: hombres y mujeres, presbíteros, religiosos y laicos en el respeto al camino de cada uno.

No se prevé la cocina en común, pero cada yermo dispone de lo necesario para preparar el alimento, que puede ser fácilmente adquirido en la ciudad. Se pide a todos los huéspedes que observen un clima de recogimiento y de oración (cfr Una jornada tipo), evitando acoger y hospedar a otras personas en el propio yermo.

En cuanto sea posible, pedimos a los huéspedes que se muestren disponibles para realizar algún tipo de servicio encaminado al mantenimiento y cuidado del Lugar. Pensamos que esto podrá seguramente favorecer la familiaridad y la antigua amistad cultivada con sus discípulos... de ayer, de hoy y de siempre.

No se han fijado tarifas para la acogida en el Eremitorio. Al huésped se le pide un donativo libre que tenga en cuenta los gastos de mantenimiento del lugar.

Hay 9 ermitas disponibles. Se puede acoger también a pequeños grupos, hasta un máximo de 15 personas.