Lo antiguo y
siempre nuevo

Login Form

Prática de la Hora Santa en Getsemaní

 

 

“Oh Señor mío Jesucristo, dos gracias te pido que me hagas antes de que muera: la primera, sentir en mi alma y en mi cuerpo cuanto es posible el dolor que tú, dulce Jesús, soportaste en la hora de tu acerbísima pasión; la segunda, sentir en mi corazón cuanto es posible, aquel extraordinario amor del cual tú, Hijo de Dios, estabas inflamado hasta soportar gustoso una pasión tan grande por nosotros”

(cfr FF: 1919)

 

Cada año, la tarde del Jueves Santo, la comunidad franciscana se reúne, junto a todos los fieles locales y peregrinos que llegan a Jerusalén para la Pascua, para «velar y orar» una hora junto a Jesús.

En esa noche santa se proclaman en árabe, hebreo, alemán, inglés, francés, español, italiano y muchas otras lenguas los pasajes evangélicos sobre el lugar exacto en el que Jesús, antes de ser captura, sudando sangre se abandonó a la voluntad del Padre y a su destino de sufrimiento y humillación para redimir a la humanidad.

La celebración recuerda los tres principales momentos narrados en los Evangelios que hacen referencia a los tres santuarios que componen Getsemaní: el Huerto de los Olivos, la Piedra de la Agonía y la Gruta de la Traición:

 

 

 

 

 

v el preanuncio de Jesús de la negación de Pedro

(Mt 26,30-35; Mc 14,26-31; Lc 22,31-37);

 

v la agonía de Cristo y su oración en el Huerto de los Olivos

 

(Lc 22,39-46; Mt 26,36-46; Mc 14,32-42);

 

v el arresto por parte de los guardias

(Mt 26,47-56; Mc 14,43-52; Lc 22,47-54).

 

 

Los tres momentos, intercalados con breves espacios de silencio, están introducidos por la lectura de Salmos que ayudan a entrar en el preciso espíritu del texto evangélico. Tras las proclamación del Evangelio sigue una súplica a Dios Padre por parte del Custodio.

En recuerdo del sudor de sangre que cayó sobre la roca del Huerto en aquella noche que Jesús pasó en oración intensa, las horas previas a su captura, el P. Custodio cubre con pétalos de rosas rosas la desnuda roca expuesta ante el altar y se arrodilla para besarla y venerarla. Después de él, todos los fieles se postran, tocan y besan aquella piedra que acogió en silencio la agonía de Cristo y su preciosísima sangre.

 

Una ceremonia análoga se celebra el 1 de julio, con ocasión de la fiesta de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo.

En resonancia de aquella noche en recuerdo del dramático momento vivido por el Hijo de Dios en el Huerto de los Olivos, la práctica de la Hora Santa ante la Piedra de la Agonía continúa institucionalmente todos los primeros jueves de mes a las 16.00 (hora local).

Todos los jueves se celebra la santa misa votiva de Getsemaní y los grupos de peregrinos que lo solicitan, pueden celebrar la Hora Santa o la Eucaristía en la basílica de la Agonía o en el Eremitorio durante su peregrinación a Tierra Santa.

 

La Hora Santa en el Eremitorio

 

La intuición del P. Giorgio Colombini fue la de extender la práctica de la Hora Santa no solo mensual o semanalmente, como sucede en la basílica ante la Piedra de la Agonía, sino que quiso proponer, aquí en el Eremitorio, ese momento de oración en la cotidianidad de cada día como «cita importante» con la Adoración eucarística en la que vivir la cercanía del Señor que AQUÍ de modo especial pidió «permanecer y rezar con Él» (cfr Mt 26,38). De particular relieve es la Hora Santa ante el Santísimo Sacramento que se practica durante la noche de cada jueves, memorial del evento.