Lo antiguo y
siempre nuevo

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«Quisiera recorrer todos los caminos del mundo llorando la Pasión de mi Señor»

(San Francisco de Asís)

Con alegría abrimos un Icono en el éter a los pies del monte de los Olivos.

Entre los Santos Lugares solo unos pocos tienen la capacidad de ofrecer un espacio para el silencio y la oración.

De entre los pocos lugares en los que detenerse, Getsemaní es único, ligado a la peculiar Memoria evangélica.

Lugar único en el mundo que habla de la agonía de Jesucristo y de su amor ardiente, que no se consume: ¡su Pasión por la humanidad!

El Eremitorio es eso. Un espacio creado por los frailes, hijos del Poverello de Asís y custodios de la Tierra Santa, exclusivamente para que, en el «aún por cumplirse» de este misterio pascual del Señor, podamos responder a su gracia, que nos invita a «estar» en su presencia, como los multiseculares olivos del Huerto sagrado.

aquí, con su ‘’, Jesús enmudece, anula la muerte, el sinsentido y toda frustración… habla de la Palabra del Padre: ¡la Vida!

No existe «Getsemaní en el mundo que no se pueda alcanzar desde el Getsemaní de Jesús». En la noche más oscura brilla la nueva Luz: ¡para siempre!

La inauguración de este sitio web significa simplemente querer compartir con todos este Icono abierto de la Pasión de Jesús para que podamos escuchar, también hoy, la voz viva del Señor que nos llama y, con solicitud, nos interpela.

 

Fray Diego Dalla Gassa,

Responsable del Eremitorio de Getsemaní