Lo antiguo y
siempre nuevo

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Los hijos de Francisco de Asís

 

«Bienaventurado quien decide en su corazón emprender el santo viaje»

(cfr Sal 83,6)

 

¡El Señor te dé su paz!

Querido peregrino, cualquiera que sea tu procedencia, bienvenido seas a Jerusalén, a la Ciudad Santa.

La Fraternidad franciscana te acoge en este «místico Jardín», el Eremitorio de Getsemaní. Los hijos de Francisco custodian este Lugar que pertenece a Dios y a todos los hombres con el deseo de favorecer el silencio y la paz y permitir así a las personas poder encontrarse con Dios, en un clima de oración, en la calma o en la lucha... Más allá del lugar geográfico o espiritual en que se encuentra cada uno, ¡Dios busca al hombre también hoy con pasión! ¡Y vuelve a pasear de nuevo con sus hijos creando vínculos de amor!

Cuando llegues a estos Santos Lugares, queremos que encuentres el rostro de Dios, su presencia y su Paz, que visites los Santos Lugares con el asombro de los niños y que te dejes fascinar por la «grafía divina» de esta Tierra, que entres en la antigua y siempre nueva senda de los peregrinos que anhelan subir a Jerusalén.

Y cuando llegues a este Lugar, preferido por el Señor, queremos que sientas y gustes el paso de Dios en el viento silencioso de la Tierra Santa, del que tú eres imagen.

Y cuando regreses a tu tierra, custodia esta presencia nueva de Dios dentro de ti, llévala adonde vives, así como eres, con quien encuentres, a tu casa... el Señor ha querido habitar nuestra humanidad, nueva «Tierra Santa».

Que el Señor pueda entrar y salir de tu «morada», sin pedir permiso.

Buen camino.